De lo abundante a lo escaso. Por Tomás Bulat
el 1 de diciembre de 2011 en De puño y letra, Opinión
El mayor problema a nivel macroeconómico de la Argentina es que el país se desequilibró mucho con una inflación muy por encima del promedio de América Latina. Si uno excluye Venezuela y Argentina, América Latina tiene solo el 6% de inflación anual. La medida de retraso en el tipo de cambio está ligada a ésto, típica medida para contrarrestar la inflación. Esa situación no era más sustentable, la gente empezó a ver que el dólar estaba barato, que la Argentina de ese modo no podía seguir y el argentino, por una cuestión de experiencia, se anticipa. Por lo tanto, entre la incertidumbre que trae el gobierno en cuanto a comportamientos económicos, más el atraso en el tipo de cambio, se llegó a que la gente acumulara dólares.
Entonces el dólar empezó a cumplir muchas funciones al mismo tiempo, esas funciones son: las reservas que quiere mantener la presidente, pagar la deuda externa, pagar el déficit energético, (el año pasado teníamos 1000 millones de superávit energético y este año tenemos 3000 millones pero de déficit), pagar el creciente déficit del parque automotor más la demanda de dólares para que la gente se vaya de vacaciones.
Entones de pronto el dólar, que era un bien relativamente abundante- gracias a la soja- de pronto se convirtió en un bien terriblemente escaso. Mucha gente lo quiere y el gobierno como tiene una no política inflacionaria, no lo quería soltar y se convirtió en un bien muy solicitado pero barato.
Lo que sucede en la economía es que cuando un bien es barato, la gente lo compra y lo compra…El gobierno en vez de subir el precio dijo: “Vamos a contener las cantidades”, y obviamente lo que se generó es una corrida aún mayor. Se aceleró el problema.
La situación del gobierno hoy, es que sigue con el dólar barato, que la demanda está muy firme, pero tiene 6.000 millones menos de reserva y una mini corrida bancaria. O sea, no se solucionó el problema de base y se generaron adicionales.
De aquí en adelante hay 2 opciones: o el gobierno toma el camino de más controles, forzando a las mineras, compañías de seguro, entre otras a liquidar o empieza a subir el precio del bien.
Yo creo que el camino en el corto plazo será poner más restricciones pero luego indefectiblemente subirá el precio del dólar. El punto es a qué velocidad.
Mientras más lo tenga fijo, mientras más controles pongo y menos trabaje sobre el precio, dado que la inflación sigue siendo del 1 y medio mensual, el ajuste del precio del dólar será más alto cuando tenga que serlo. En la medida que vaya liberándolo de a poco y descomprimiendo la situación, la convergencia será más tranquila.
Soltar el tipo de cambio tiene como consecuencia que si no se sube la tasa de interés, si no se baja el gasto público, la inflación se acelera y se entra en un espiral creciente.
El panorama que veo a corto plazo es el de más control cambiario, con pérdidas de reserva, y creo que el verano puede tener una sorpresa en el tipo de cambio nominal.
Se terminó el modelo económico que venía desde el 2003 y empieza uno nuevo, que ni el gobierno sabe bien como lo quiere hacer y eso da mucha incertidumbre. Empieza un nuevo gobierno que en vez de lidiar con los excedentes, como eran: la sobreabundancia de energía, la sobreabundancia de las AFJP, de liquidez del sistema financiero, del tipo de cambio que ya no los tiene, (además de haber contado con precios internacionales espectaculares) y la devaluación del Real que ya tampoco la tenemos. Ahora debemos administrar la escasez y en eso no hay nada claro.
Si yo fuera productor agropecuario y tendría un activo básicamente dolarizado, lo administraría sin desesperación, sería paciente, liquidando lo que necesite como para cumplir con los requisitos básicos. Hoy estar en el sector que genera dólares, que es un bien escaso, es una posición que sanamente envidio.












